Válvulas neumáticas: el aire moviendo los sistemas

válvulas neumáticas

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A la hora de controlar, permitir o impedir el flujo a través de una tubería se instalan, en la misma, diferentes mecanismos que pueden ser accionados en el lugar, localmente o a distancia. Tratándose de unidades remotas hablamos de válvulas neumáticas, hidráulicas o eléctricas, según lo requiera la aplicación.

De acuerdo a la etimología, la palabra neumática proviene del griego pneuma, que significa aire. Ésta es una ciencia, conocida desde hace mucho tiempo, que se vale del fluido gaseoso comprimido como medio para la transferencia de la energía necesitada al mover diversos dispositivos, que de esa forma, realizan un trabajo.

La base científica está en el hecho de que los gases al ser presionados, acumulan energía, comprimiéndose y ocupando, por ende, menos volumen. Del mismo modo, cuando se les deja que se expandan nuevamente, poseen la capacidad de retornar ese impulso almacenado. Obedeciendo a lo expresado en la ley de comportamiento ideal de estas sustancias.

Un servicio de gran utilidad

Así, un actuador neumático recibe la información suministrada por el equipo de control y amplifica la señal para manipular el elemento final del lazo. La limitación se encuentra en que este sistema exige la presencia de una fuente de suministro de aire a alta presión, con lo cual hay que sumar el coste del compresor al proyecto. No es útil si se requiere recorrer grandes distancias, por causa de las pérdidas al exterior.

Para un servicio inflamable o explosivo, las válvulas con actuadores neumáticos o hidráulicos constituyen una alternativa preferible a aquella conferida por los eléctricos. Por otro lado, un circuito de aire comprimido no es muy preciso, o abre al 100% o cierra completamente; sin embargo, no trabaja con exactitud en valores intermedios. En esas circunstancias las alternativas electrónicas son mejores.

Finalmente, al igual que los actuadores hidráulicos, los neumáticos se consideran de uso ecológico; que de por sí, no contaminan al medio ambiente. La eficiencia del aire como fluido compresible es superior a la del agua por lo que absorbe y retorna mayor cantidad de energía. Asimismo, ésta puede ser acumulada y empleada a satisfacción en el caso de una falla de electricidad.